Cómo evaluar la calidad de café?

Los expertos cafeteros hablan de cuatro componentes básicos que bien armonizados crean la taza perfecta: aroma, cuerpo, acidez y sabor. El aroma es conocido y suficientemente obvio: esa fragancia que a menudo promete más de lo que el sabor proporciona. El cuerpo es una casualidad más subjetiva y se refiere a la sensación o el peso del café en la boca, cómo se mueve alrededor de la lengua y ocupa la garganta al pasar por ella. La acidez no se refiere literalmente a un nivel de pH sino a una chispa, un brillo, un sabor penetrante que añade brío a la taza. Finalmente, el sabor es la evanescente y sutil sensación que estalla en la boca y permanece como un recuerdo gustativo.
Una buena taza de café puede hacer más tolerable el día más terrible, proporciona un importantísimo momento de contemplación, hace renacer un amor.

Fragmento extraído del  libro “El Café, historia de la semilla que cambió el mundo” de Mark Pendergrast